¿Sabías que tu postura puede influir en mucho más que en tu aspecto? Cuando hablamos de postura no hablamos solo de “estar recto” o de una cuestión estética. Hablamos de cómo se organiza tu cuerpo para sostenerse, moverse, respirar y soportar cargas a lo largo del día. Y eso sí puede afectar a tu bienestar, a tu dolor, a tu nivel de fatiga e incluso a cómo toleras determinadas tareas cotidianas.
Artículo actualizado en abril de 2026 para revisar con más precisión qué entendemos hoy por postura, cómo puede influir en el dolor, la respiración, el estado de ánimo y otras funciones, y qué puede aportar Pilates en la mejora del control corporal y la alineación.
En Alameda Studio damos mucha importancia a la corrección postural, pero conviene aclarar algo desde el principio: no existe una única postura perfecta que sirva para todo el mundo y para todo el día. Lo que sí sabemos es que pasar muchas horas en posiciones poco variadas, con tensión acumulada y con mala tolerancia a la carga, puede favorecer molestias y empeorar la forma en que el cuerpo funciona. Por eso, en nuestras clases de Pilates trabajamos para que el cuerpo se organice mejor, respire mejor y se mueva de una forma más eficiente y menos tensa.
- ¿Qué es la postura?
- La postura es un hábito, no solo una posición
- Qué patrones posturales se repiten más hoy
- La postura y el dolor: una relación real, pero no simplista
- La postura altera la respiración
- La postura y el estado de estrés
- ¿Puede la postura afectar a la digestión?
- La cabeza adelantada, los dolores de cabeza y la ATM
- La postura influye en la energía y la percepción de uno mismo
- Qué papel tiene la fascia y el tejido conectivo
- Cómo puede ayudarte Pilates a mejorar tu postura
- Consejos prácticos para mejorar tu alineación
- Cuándo conviene consultar
- Postura, salud y movimiento: la idea importante
- Bibliografía y fuentes
¿Qué es la postura?
La postura puede definirse como la posición relativa del cuerpo en un momento dado. No es algo fijo ni una foto inmóvil, sino una organización dinámica que cambia constantemente según estemos sentados, caminando, levantando peso, mirando el móvil o respirando. La postura influye en cómo se reparten las cargas, en qué músculos trabajan más, en cuáles se fatigan antes y en cómo se comportan las articulaciones.
Durante mucho tiempo se ha hablado de “buena postura” como si existiera una única alineación ideal que hubiera que mantener siempre. Hoy el enfoque es más matizado. Sabemos que más importante que estar siempre en una postura concreta es poder variar, moverse bien y tolerar diferentes posiciones sin dolor. Aun así, eso no significa que todas las posturas den igual. Algunas posiciones mantenidas —por ejemplo, la cabeza adelantada, los hombros colapsados o la espalda muy encorvada durante horas— pueden aumentar tensión, empeorar la respiración y favorecer molestias en cuello, hombros y espalda.
En otras palabras: la postura importa, pero no como una obsesión estética ni como una orden de “siéntate recto” todo el día. Importa porque influye en cómo tu cuerpo soporta la vida diaria.
La postura es un hábito, no solo una posición
El sistema nervioso se adapta a lo que haces con más frecuencia. Si pasas muchas horas con la cabeza adelantada, el tronco hundido o las caderas rígidas, el cuerpo acaba tomando esa organización como habitual. Algunos músculos trabajan de más, otros se inhiben, y ciertas zonas se vuelven más rígidas o menos eficientes. No porque el cuerpo sea torpe, sino porque se adapta a lo que más repites.
Por eso mejorar la postura no consiste solo en colocarte bien unos segundos delante del espejo. Consiste en cambiar hábitos de movimiento, mejorar fuerza y movilidad donde hace falta y enseñarle al cuerpo formas más eficientes de sostenerse y moverse.
Ese es uno de los motivos por los que el Pilates suele funcionar tan bien en este terreno: no se limita a decirte cómo colocarte, sino que te enseña a sentirlo, sostenerlo y aplicarlo mientras te mueves. Si te interesa esta parte, puedes leer también nuestro artículo sobre el método Pilates.
Qué patrones posturales se repiten más hoy
Los patrones más comunes que vemos hoy, sobre todo en personas que trabajan sentadas o pasan mucho tiempo con pantallas, son bastante reconocibles:
- cabeza adelantada;
- hombros redondeados;
- colapso del tronco o sedestación muy encorvada;
- pérdida de movilidad torácica;
- caderas rígidas por exceso de sedestación;
- sobrecarga de cuello y espalda alta.
Esto no significa que cada una de estas posiciones cause automáticamente dolor. De hecho, la relación entre postura y dolor no es tan simple. Pero sí sabemos que mantener durante demasiado tiempo ciertas posiciones, sobre todo si van acompañadas de sedentarismo y poca variabilidad, puede aumentar el riesgo de molestias, especialmente en cuello y cintura escapular.
Si además llevas una vida muy sedentaria, conviene revisar también lo que contamos en nuestro artículo sobre los riesgos de la vida sedentaria.
La postura y el dolor: una relación real, pero no simplista
Aquí merece la pena ser precisos. La mala postura no explica por sí sola todos los dolores de cuello o espalda. El dolor es algo más complejo y suele depender también de la carga física, del sueño, del estrés, del nivel de actividad, de la sensibilidad del sistema nervioso, del miedo al movimiento y de los hábitos generales.
Ahora bien, eso no quiere decir que la postura no influya. Puede influir bastante cuando el cuerpo pasa muchas horas en la misma organización, cuando ciertos músculos viven sobrecargados y cuando el movimiento se vuelve poco eficiente. Una cabeza muy adelantada, por ejemplo, suele acompañarse de más trabajo para la musculatura cervical y suboccipital, y una sedestación muy encorvada puede sobrecargar zonas de espalda y reducir la capacidad para respirar y moverse con soltura.
En resumen: la postura no explica todo, pero sí puede ser una pieza importante del problema.
La postura altera la respiración
Este punto sí tiene bastante base fisiológica. La respiración depende en buena parte de una relación eficiente entre caja torácica, diafragma, columna y musculatura accesoria. Cuando una persona permanece hundida sobre el escritorio, con el tórax colapsado y la cabeza adelantada, el diafragma y la caja torácica no se mueven igual de bien.
En esas situaciones el cuerpo tiende a recurrir más a músculos accesorios como los esternocleidomastoideos, trapecios superiores o pectorales menores. El resultado puede ser una respiración más superficial, más alta y menos eficiente. Además, los estudios que comparan posturas sentadas erguidas y encorvadas muestran que la postura desplomada empeora parámetros de función respiratoria y fuerza muscular respiratoria.
Por eso, cuando hablamos de corrección postural, no estamos hablando solo de “ponerte bonito”, sino de facilitar que el cuerpo respire mejor y gaste menos energía en tareas básicas.
Si quieres profundizar en esta parte, puedes leer también 10 trucos para mejorar tu respiración en Pilates y respiración consciente en Pilates.
La postura y el estado de estrés
Cuando el cuerpo vive en una organización tensa, encogida y con respiración limitada, suele costarle más cambiar de marcha y entrar en un estado de calma. No porque exista una postura mágica que cure el estrés, sino porque la respiración, el tono muscular y la percepción corporal influyen también en cómo se siente el sistema nervioso.
Algunos estudios experimentales han observado que adoptar una postura más erguida, frente a una encorvada o “derrotada”, se asocia a mejor estado de ánimo, menos fatiga subjetiva y una respuesta algo más favorable ante situaciones de estrés. Esto no convierte la postura en un tratamiento psicológico, pero sí refuerza una idea importante: el cuerpo y la mente no funcionan por separado.
¿Puede la postura afectar a la digestión?
Aquí conviene expresarse con menos grandilocuencia que en muchos artículos antiguos. Una mala postura no “estropea la digestión” como si fuera un interruptor, pero la posición del cuerpo sí puede influir en el tránsito, el vaciado gástrico y el confort digestivo en determinadas circunstancias. Por ejemplo, algunos estudios han observado diferencias en tránsito de gas intestinal o en vaciado gástrico según la posición corporal.
Además, cuando una persona pasa horas comprimida sobre sí misma, con el abdomen colapsado y respiración limitada, suele percibir más presión, peor confort y menos libertad de movimiento en esa zona. Por eso levantarse, variar la posición, moverse y no pasar media jornada encogido puede ayudar también en este terreno.
La cabeza adelantada, los dolores de cabeza y la ATM
La postura de cabeza adelantada es una de las más estudiadas cuando se habla de cuello, cefaleas y tensión suboccipital. Hay revisiones que encuentran relación entre una peor postura cráneo-cervical y ciertos cuadros de dolor cervical, aunque también dejan claro que la relación no es lineal ni idéntica en todas las edades y poblaciones.
Lo mismo ocurre con los dolores de cabeza tensionales y con algunos problemas temporomandibulares: la postura no suele ser la única causa, pero puede actuar como factor contribuyente. Si el cuello trabaja siempre en tensión, si la mandíbula vive apretada y si los músculos cervicales posteriores están sobrecargados, no es raro que aparezcan cefaleas, rigidez o molestias al masticar.
La conclusión útil aquí no es obsesionarse con la postura, sino entender que mejorar la organización de cabeza, cuello, cintura escapular y respiración puede descargar bastante este sistema.
La postura influye en la energía y la percepción de uno mismo
Hay otra parte que muchas veces se desprecia por parecer demasiado “blanda”, pero que tiene interés: cómo la postura cambia la forma en que nos sentimos. Algunos trabajos han encontrado que una postura más erguida puede asociarse a más vitalidad subjetiva, mejor afecto o menos fatiga que una postura encorvada mantenida. No estamos hablando de milagros ni de psicología barata, sino de algo bastante lógico: el cuerpo influye en cómo nos percibimos.
Esto se nota mucho en consulta y en clase. Hay personas que llegan hundidas, tensas, con el pecho cerrado, respirando arriba y con gesto de agotamiento. Y cuando empiezan a moverse mejor, a abrir la caja torácica, a sostener mejor la pelvis y a ganar control, no solo cambian su postura: cambia también su manera de estar.
“La Contrología desarrolla el cuerpo de manera uniforme, corrige posturas incorrectas, restaura la vitalidad física, vigoriza la mente y eleva el espíritu”.
— Joseph H. Pilates
Qué papel tiene la fascia y el tejido conectivo
Durante años se ha hablado mucho de fascia, a veces con exceso de simplificación. Lo razonable es decir que la fascia forma parte del tejido conectivo que envuelve, conecta y organiza distintas estructuras del cuerpo, y que también responde a la carga y al movimiento. Cuando pasamos mucho tiempo en las mismas posturas y con poco movimiento, no solo cambian los músculos: cambian también las sensaciones de rigidez, deslizamiento y tensión global.
Si quieres profundizar en este tema, te recomendamos leer nuestro artículo sobre la fascia.
Cómo puede ayudarte Pilates a mejorar tu postura
Ahí es donde el Pilates encaja especialmente bien. No porque te obligue a estar rígido o porque te enseñe una postura artificial, sino porque trabaja justo varias de las piezas que suelen faltar cuando el cuerpo se organiza mal: fuerza funcional, movilidad, conciencia corporal, respiración, control postural y coordinación.
En una buena clase de Pilates no se trata solo de “colocarse bien” en un instante, sino de aprender a sostener mejor la cabeza, el tronco, la pelvis y la respiración mientras te mueves. Eso es lo que hace que luego haya transferencia al día a día: sentarte, caminar, agacharte, cargar algo o incluso respirar con menos tensión.
Además, el método tiene una gran ventaja: se adapta muy bien. No hace falta estar en forma ni ser especialmente flexible. Lo importante es que el trabajo esté bien guiado y bien progresado.
Consejos prácticos para mejorar tu alineación
No hace falta convertir la postura en una obsesión. Lo que sí conviene es introducir algunos cambios sencillos y sostenibles:
- Muévete más y cambia más de posición. A veces el problema no es una mala postura concreta, sino pasar demasiado tiempo en cualquier postura, incluso en una supuestamente buena.
- Usa recordatorios si trabajas sentado. Levantarte, recolocarte o caminar un poco cada cierto tiempo suele ayudar mucho más que intentar “aguantar recto” durante horas.
- Revisa tu puesto de trabajo. Pantalla a una altura razonable, apoyo suficiente, teclado y ratón bien colocados y menos necesidad de adelantar la cabeza.
- Respira mejor. Si el tórax está hundido y el cuello hace el trabajo del diafragma, lo notarás en tensión y fatiga.
- Fortalece y moviliza el cuerpo. La postura no mejora solo con intención: mejora cuando el cuerpo tiene capacidad para sostenerse mejor.
- Practica una actividad bien guiada. Sin duda, una de las mejores maneras de recuperar una organización corporal más eficiente es asistir a clases de Pilates, donde la alineación y el control postural forman parte central del trabajo.
Cuándo conviene consultar
Si tienes dolor persistente, cefaleas frecuentes, rigidez marcada, mareos, dolor mandibular, hormigueos o cualquier síntoma que limite tu vida diaria, conviene consultar con un profesional sanitario. La postura puede ser una parte del problema, pero no siempre es la única, y merece la pena valorar bien cada caso.
Postura, salud y movimiento: la idea importante
La conclusión no es que tengas que vivir obsesionado con estar recto todo el día. La conclusión es otra: tu cuerpo funciona mejor cuando puede moverse con variedad, respirar bien, repartir bien la carga y sostenerse sin tensión innecesaria. Y ahí la postura sí importa.
En Alameda Studio Pilates Center en Santander trabajamos precisamente desde ahí: ayudar a que el cuerpo se organice mejor, reducir tensiones y mejorar la forma de moverse mediante un trabajo seguro, progresivo y bien guiado. Si quieres más información o quieres empezar a trabajar tu postura con nosotros, ponte en contacto.
Bibliografía y fuentes
- Barra-López ME, et al. The standard posture is a myth: a scoping review. 2024.
- Slater D, et al. “Sit up straight”: time to re-evaluate. JOSPT. 2019.
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- Mahmoud NF, et al. The relationship between forward head posture and neck pain: a systematic review and meta-analysis. 2019.
- Armijo-Olivo S, et al. The association between head and cervical posture and temporomandibular disorders: a systematic review. 2006.

Fran J. Cousillas
Codirector de Alameda Studio Pilates. Titulado en danza clásica, formado en Pilates por Polestar y especializado en biomecánica aplicada, nutrición y movimiento consciente.
He dedicado casi tres décadas a enseñar movimiento con rigor técnico y mirada crítica. Escribo sobre lo que aplico en el día a día en mis clases y sobre todo lo que la ciencia aporta al movimiento, la salud y el cuerpo humano.


