Empezar Pilates por primera vez puede generar algunas dudas. Es normal. Hay quien piensa que necesita estar en forma antes de apuntarse, quien cree que los aparatos son demasiado complicados, quien teme no seguir el ritmo de la clase o quien llega con molestias de espalda, poca movilidad o muchos años de vida sedentaria.
En Alameda Studio Pilates Center, en Santander, trabajamos desde 2007 con personas muy distintas: alumnos que nunca habían practicado Pilates, personas que vienen de otros deportes, gente que busca moverse mejor, personas con dolor de espalda, alumnos que quieren ganar fuerza sin meterse en un gimnasio convencional y personas que simplemente necesitan recuperar una rutina de movimiento que puedan mantener en el tiempo.
El Pilates puede ser una forma muy interesante de empezar a cuidarte porque permite trabajar fuerza, movilidad, respiración, equilibrio y control corporal con una progresión adaptable. No hace falta llegar sabiendo. No hace falta ser flexible. No hace falta conocer los ejercicios. Lo importante es empezar en una clase adecuada, con una orientación correcta y con un profesor que pueda observar cómo te mueves.
Si estás buscando Pilates en Santander y no sabes por dónde empezar, esta guía te ayudará a entender qué es Pilates, qué puedes esperar en tus primeras clases y cómo elegir entre Pilates suelo, Pilates con aparatos o clases privadas.
- Qué es el método Pilates
- Pilates para principiantes: ¿es adecuado empezar desde cero?
- Beneficios de Pilates para principiantes
- ¿Pilates sirve para ganar fuerza?
- ¿Pilates ayuda si tengo dolor de espalda?
- Pilates suelo o Pilates con aparatos para empezar
- Qué pasa en una primera clase de Pilates
- ¿Pilates es aburrido?
- Cuántas clases hacen falta para notar cambios
- Cómo empezar Pilates en Santander
Qué es el método Pilates
El método Pilates es un sistema de entrenamiento físico basado en el control del movimiento, la fuerza, la movilidad, la respiración, la precisión y la coordinación. Aunque muchas personas lo asocian solo con estiramientos o ejercicios suaves, en realidad es un trabajo mucho más completo.
Una clase de Pilates bien planteada puede ayudarte a mejorar la fuerza del tronco, la movilidad de la columna, la estabilidad de las caderas y los hombros, el equilibrio, la conciencia corporal y la forma en que organizas el movimiento en tu vida diaria.
El método se puede adaptar a distintos niveles. Puede practicarlo una persona que nunca ha hecho ejercicio, alguien que viene de una lesión, una persona mayor que quiere mejorar fuerza y equilibrio, o un deportista que busca más control, estabilidad y prevención de sobrecargas.
Eso sí: adaptar no significa improvisar. En Pilates los detalles importan. La posición de la pelvis, la respiración, el apoyo de los pies, la movilidad de la columna, el control de las costillas o la forma de activar el abdomen pueden cambiar por completo la calidad del ejercicio.
Por eso, si eres principiante, lo más importante no es hacer muchos ejercicios desde el primer día, sino aprender a moverte mejor.
Lectura recomendada: ¿Qué es Pilates? ¿Cuál es su origen?
Pilates no es solo hacer ejercicios sobre una colchoneta o en un aparato. Es aprender a usar mejor el cuerpo.
Pilates para principiantes: ¿es adecuado empezar desde cero?
Sí, Pilates puede ser una opción muy adecuada para principiantes, siempre que la clase esté bien guiada y se tenga en cuenta el estado físico de cada persona.
Uno de los errores habituales es pensar que primero hay que ponerse en forma y después empezar Pilates. En realidad, muchas personas empiezan precisamente porque quieren recuperar fuerza, movilidad, confianza y control corporal después de una etapa sedentaria, una lesión, un embarazo, una temporada de estrés o años sin entrenar con regularidad.
También es frecuente pensar que Pilates exige mucha flexibilidad. No es así. La flexibilidad puede mejorar con la práctica, pero no es un requisito previo. Tampoco necesitas tener experiencia en danza, yoga, gimnasio o entrenamiento de fuerza.
Lo que sí necesitamos saber antes de orientarte es si tienes dolor, lesiones, cirugías previas, limitaciones importantes o algún diagnóstico que debamos tener en cuenta. Si no hay lesiones de consideración, muchas veces podemos observar cómo te mueves durante la propia clase y adaptar lo necesario. Si hay dolor relevante o una situación más delicada, quizá convenga empezar con una clase privada de Pilates o pedir indicación médica antes de incorporarte a un grupo.
La idea no es poner barreras, sino ayudarte a empezar de la forma más adecuada.
Beneficios de Pilates para principiantes
Los beneficios del Pilates no aparecen por arte de magia en una sola sesión. Se construyen con práctica, continuidad y una progresión bien planteada. Dicho esto, muchas personas empiezan a notar cambios bastante pronto: más conciencia corporal, mejor movilidad, menos rigidez, más control y una sensación diferente al moverse.
Entre los beneficios más habituales del Pilates para principiantes están:
- Mejora de la fuerza, especialmente en la zona central del cuerpo.
- Mayor movilidad de columna, caderas y hombros.
- Mejor equilibrio y coordinación.
- Más conciencia de la postura y del movimiento.
- Trabajo respiratorio y mayor control corporal.
- Mejor tolerancia al esfuerzo en personas que parten de un nivel bajo.
- Ayuda para combatir la pérdida progresiva de fuerza y masa muscular.
- Complemento útil para personas con molestias de espalda, siempre que el trabajo esté adaptado.
- Mayor confianza al moverse.
- Una rutina de ejercicio más fácil de mantener que otras opciones demasiado agresivas o poco adaptadas.
En nuestro blog hemos hablado con más detalle de los beneficios de practicar el método Pilates, pero si estás empezando conviene quedarte con una idea sencilla: Pilates no busca solo que hagas ejercicio, sino que aprendas a moverte con más control.
Esto puede ser muy útil si pasas muchas horas sentado, si notas que cada vez te cuesta más agacharte, girar, levantarte del suelo o mantener una postura cómoda, o si tienes la sensación de que tu cuerpo se ha ido volviendo más rígido con los años.
También puede ayudarte si ya caminas o haces algo de actividad, pero notas que eso no es suficiente para mejorar fuerza, movilidad o control. De hecho, en este artículo explicamos por qué caminar no siempre es suficiente para estar en forma.
¿Pilates sirve para ganar fuerza?
Sí. Y esta es una de las ideas que más conviene aclarar, porque todavía hay quien piensa que Pilates es solo relajación, estiramiento o una actividad suave sin demasiado trabajo físico.
Pilates puede ser exigente. Mucho. La diferencia es que no busca agotarte sin criterio, sino trabajar con precisión. Un ejercicio aparentemente pequeño puede ser muy intenso si se hace bien, con control, respiración y una buena organización del cuerpo.
En Pilates se trabaja la fuerza del abdomen, la espalda, los glúteos, las piernas, los brazos y la musculatura estabilizadora. También se trabaja la resistencia muscular, la coordinación y el equilibrio. No siempre con grandes cargas externas, pero sí con un control técnico que puede resultar muy retador.
Para una persona principiante, esto tiene una ventaja importante: se puede empezar con ejercicios accesibles y progresar poco a poco, sin tener que lanzarse desde el primer día a entrenamientos que quizá no encajan con su estado físico.
Además, a medida que cumplimos años, mantener la fuerza deja de ser un asunto estético y pasa a ser una cuestión de autonomía. La pérdida de masa muscular, la rigidez, el miedo a moverse o la falta de equilibrio pueden afectar mucho a la vida diaria. Por eso también hemos tratado temas como la sarcopenia, el equilibrio o la osteoporosis y osteopenia.
¿Pilates ayuda si tengo dolor de espalda?
Muchas personas se acercan al Pilates porque tienen molestias de espalda. Es uno de los motivos más habituales. Pero aquí conviene ser precisos: Pilates no es una terapia médica en sí misma ni sustituye una valoración sanitaria cuando hay síntomas que requieren diagnóstico.
Ahora bien, cuando el dolor de espalda está relacionado con falta de movilidad, debilidad, mala tolerancia al movimiento, sedentarismo, rigidez o falta de control, el Pilates puede ser una herramienta muy interesante si se adapta correctamente.
El trabajo de respiración, movilidad de columna, control del tronco, fortalecimiento progresivo y conciencia corporal puede ayudar a muchas personas a moverse con más seguridad. Pero no todos los casos son iguales.
Si tienes dolor intenso, dolor que baja por la pierna, pérdida de fuerza, hormigueos importantes, una lesión reciente, una cirugía o un diagnóstico concreto, es importante comentarlo antes de empezar. En algunos casos podremos incorporarte a un grupo con adaptaciones. En otros, quizá sea mejor empezar con una clase privada o pedir indicación médica.
Si este es tu caso, puedes leer también nuestro artículo sobre Pilates para el dolor de espalda en Santander.
Pilates suelo o Pilates con aparatos para empezar
Una de las dudas más frecuentes es si conviene empezar por Pilates suelo o por Pilates con aparatos. No hay una respuesta única.
El Pilates suelo se realiza sobre colchoneta y puede incluir ejercicios de pie, tumbado, sentado o en posición lateral. También pueden utilizarse pequeños elementos como bandas elásticas, aro, pelota o rulo. Es una forma muy interesante de trabajar con el propio cuerpo, mejorar control, fuerza y movilidad, y aprender las bases del método.
El Pilates con aparatos utiliza equipos como reformer, cadillac, silla o barriles. Aunque desde fuera puedan parecer más complejos, no son solo para alumnos avanzados. Los aparatos permiten añadir resistencia, pero también asistencia. Es decir, pueden hacer que algunos ejercicios sean más exigentes y otros más accesibles.
Por eso, para una persona principiante, los aparatos pueden ser una opción excelente si la clase está bien guiada. Permiten adaptar mucho el trabajo, ajustar el esfuerzo y ofrecer una progresión muy rica.
En Alameda Studio podemos orientarte según tu caso. A veces tendrá más sentido empezar en suelo. Otras veces será mejor aparatos. Y en algunas situaciones puede ser recomendable hacer primero alguna clase privada para conocer mejor tu cuerpo, tus limitaciones y tu forma de moverte.
Qué pasa en una primera clase de Pilates
Una primera clase de Pilates no debería vivirse como un examen. No tienes que demostrar nada. No tienes que hacerlo todo perfecto. No tienes que saber respirar “bien” desde el primer minuto ni conocer los nombres de los ejercicios.
Lo normal es que al principio haya cosas que resulten nuevas: la forma de colocar la pelvis, la coordinación entre respiración y movimiento, la activación del abdomen, la sensación de mover la columna por segmentos o la necesidad de prestar atención a detalles que quizá nunca habías observado.
Esto forma parte del aprendizaje.
En Alameda Studio, si no hay lesiones importantes ni síntomas que aconsejen una valoración aparte, muchas veces podemos observarte durante la propia clase: cómo te mueves, cómo respondes a los ejercicios, dónde aparecen compensaciones y qué ajustes necesitas.
Si hay lesiones, dolor persistente, embarazo, posparto reciente, osteoporosis avanzada, prótesis, cirugía previa o cualquier situación que requiera más atención, lo hablaremos antes para decidir cuál es la mejor forma de empezar.
También puedes consultar nuestra página de tu primera visita a Alameda Studio Pilates Center, donde explicamos cómo reservar, qué traer y qué información necesitamos conocer.
¿Pilates es aburrido?
Depende mucho de cómo se enseñe y de lo que esperes encontrar.
Si esperas una clase de música a todo volumen, repeticiones rápidas y sensación de agotamiento constante, Pilates puede parecerte demasiado técnico al principio. Pero si te interesa aprender a moverte mejor, descubrir músculos que no estabas utilizando, ganar fuerza sin machacarte y notar cambios reales en tu control corporal, puede enganchar bastante.
Una de las frases más habituales entre principiantes es: “No sabía que tenía músculos ahí”.
Y es bastante comprensible. Muchos ejercicios de Pilates hacen que prestes atención a zonas que normalmente pasan desapercibidas. No porque sean misteriosas, sino porque no solemos movernos con tanta precisión en la vida diaria.
Además, la clase obliga a estar presente. Mientras coordinas respiración, posición, movimiento y control, queda poco margen para pensar en la lista de la compra o en los correos pendientes. Para muchas personas, esa hora acaba siendo también un descanso mental.
Cuántas clases hacen falta para notar cambios
No hay una cifra exacta. Depende de tu punto de partida, de tu constancia, de tu estado físico, de si tienes lesiones o dolor, y de cómo integres lo aprendido fuera de clase.
Joseph Pilates dejó una frase muy conocida:
En diez sesiones sentirás la diferencia, en veinte sesiones verás la diferencia y en treinta te cambiará el cuerpo.
- Joseph H. Pilates
Conviene entenderla como una forma de expresar la importancia de la constancia, no como una garantía matemática. Cada persona tiene su ritmo.
Lo que sí vemos a menudo es que, con práctica regular, muchas personas empiezan a notar mejor conciencia corporal, más movilidad, más fuerza y menos miedo a moverse. A veces los cambios son evidentes. Otras veces son más sutiles, pero muy importantes: levantarte mejor, respirar de otra manera, controlar más la postura, sentir menos rigidez o moverte con más seguridad.
Cómo empezar Pilates en Santander
Para empezar, lo mejor es contactar con Alameda Studio y contarnos brevemente tu caso: si has hecho Pilates antes, qué horarios te encajan, si tienes alguna molestia o lesión, y qué buscas mejorar.
Con esa información podremos orientarte mejor y decirte si encaja una clase de grupo, una clase privada, Pilates suelo o Pilates con aparatos.
Trabajamos con grupos reducidos, así que la disponibilidad depende de las plazas libres en cada horario. Si tienes preferencia por mañana, tarde o por un horario concreto, dínoslo desde el principio para poder buscar la opción más adecuada.
También puedes revisar nuestra página de precios de Pilates en Santander para conocer las opciones disponibles.
Alameda Studio Pilates Center
Pilates en Santander desde 2007
Teléfono: 942 038 333
WhatsApp: 611 474 021
Web: www.alamedastudio.es
Si nunca has practicado Pilates, no necesitas llegar sabiendo. Solo necesitas empezar en una clase donde puedan orientarte bien.

Fran J. Cousillas
Codirector de Alameda Studio Pilates. Titulado en danza clásica, formado en Pilates por Polestar y especializado en biomecánica aplicada, nutrición y movimiento consciente.
He dedicado casi tres décadas a enseñar movimiento con rigor técnico y mirada crítica. Escribo sobre lo que aplico en el día a día en mis clases y sobre todo lo que la ciencia aporta al movimiento, la salud y el cuerpo humano.


